Los falsos techos se colocan a una cierta distancia de la cubierta original y permiten ocultar, por ejemplo, instalaciones eléctricas, conductos de aire acondicionado, calefacción, etc.
Cuando en un mismo proyecto se funden los oficios ancestrales, el sabor de lo cotidiano, la vanguardia y los nuevos materiales, el resultado no solo es atractivo, sino imprescindible.
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